Ella lo conoció cuando menos se lo esperaba. Cuando, distraída, sacaba las cuentas para escribir poesías a payasos y duendes que realmente no valían la pena. Y él, el príncipe que solía disfrazarse de mendigo, la miraba desde una esquina y de reojo.Él era un príncipe y ella, una maniquí de las circunstancias. Vivía en otras constelaciones. Bordeando las estrellas y las lágrimas. Creía que la felicidad venía embotellada y que sus ojos se habían desvanecido del espejo. Era un maniquí y se movía de aquí para allá sin saber a ciencia cierta dónde quería ir, ni quén quería ser.
Y él llegó, su príncipe, sacó su espada, dispuesto a batirse a dragones y brujas, con tal de quitarle la venda que llevaba sobre sus ojos. Y eso hizo, se acercó sigiloso y con sus sonrisas le hizo entender que todo el tiempo había estado equivocada. Que bajo el cemento habítaban ratas y que ella, esa maniquí, debía cortar las cuerdas de una vez por todas.
Y él llegó, su príncipe, sacó su espada, dispuesto a batirse a dragones y brujas, con tal de quitarle la venda que llevaba sobre sus ojos. Y eso hizo, se acercó sigiloso y con sus sonrisas le hizo entender que todo el tiempo había estado equivocada. Que bajo el cemento habítaban ratas y que ella, esa maniquí, debía cortar las cuerdas de una vez por todas.
Y le enseñó a ser princesa. A crear su palacio de cristal, a tomar sus cosas y hacer su reino. Con sus leyes y sus letras. Y ella entonces, ya no dejó que los demonios llegasen a invadir su jardín. Aprendió a bailar un vals con su príncipe y él, con su música y su arte, le eseñó poco a poco. La guió a su mundo y ella le abrió las puertas al suyo, y juntos, comenzaron a forjar un cuento. Un cuento tan grande que ya ni les cabía en las pestañas.
Lo tenían todo y eran perfectos, el uno para el otro. Un príncipe y su princesa.
Sin embargo, la princesa comenzó a perder la noción del tiempo. Sin darse cuenta, se transformó en una sucia y arrugada musaraña. Y con sus garras lo hería, le cortaba las alas y los dedos. Era una musaraña sucia, con recuerdos que carcomían sus adentros y que no la dejaban respirar en paz. El príncipe intentaba mantenerse incontenible. Paciente. Pero la musaraña era fuerte y mataba todo lo que tocaba.
Y eso hizo. Mató lentamente las ilusiones del príncipe, y ahora, él lloraba, él intentaba secarse las lágrimas pero ya la sangre corría a borbotones por sus muñecas y ni las espadas ni los escudos eran suficientes. Y la maldita musaraña, no lograba comprender nada. Por que algo, un sucio insecto se había adentrado a su cerebro y no la dejaba en paz. Por que la calma se había ido corriendo y por que ella, había olvidado a la princesa y había vuelto a caer, en lo mismo, igual que antes. Volando entre las constelaciones y las escaramuzas.
Así que el príncipe decidió alejarse. Con un agujero abriéndose en su pecho y con la certeza de que la princesa por la que él había luchado tanto, había desaparecido por completo. Y la musaraña se quedó allí, llorando y gritando clemencia, por que en el fondo, bien en el fondo, era la princesa, una princesa con insectos en el cerebro...
La princesa, luchando con fuerza, comprendió entonces lo que debía hacer, se levantó pesadamente y arrancó un cuchillo de su alma. Iba a matar a los insectos que rondaban sus pensamientos. Iba a sacar sus fuerzas para que la musaraña finalmente se hiciera invisible. Para que quedara enterrada, a diez mil metros de profundidad. Y para que ella, finalmente, volviese a ser la princesa que el príncipe había liberado ese día, mientras observaban las estrellas.
Que ya no habría insectos, ni maniquis, ni musarañas...
Por que la princesa sabía, que el príncipe era su destino, y que su cuento, el de los dos, era el cuento más perfecto...
2 cositas lindas:
Me llamó la atención el hecho de enseñarle a ser princesa y la creación de toda una ilusión que se supone siempre viene ya incluida. Me gustó esa innovación.
Saludos!
Lindo diseño lo unico malo la musica jajaja oie lindo cuento bueno este blog agrega mejor el otro no me interesa lo pasaba sapeando esa tipa y ponerlo privado es fome
bueno pame ni te veo por la U q estes bien besitos
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