
A veces siento que a él lo conocí hace mucho. Nos reconocimos, un día durante las clases de gramática, y nos miramos de reojo, sin siquiera darnos cuenta. Él, con sus ideas revolucionarias y sus textos de Carlos Marx, y yo, rompiéndome la cabeza con la lingüística y todos esos preceptos que realmente no entendía.
Nos reconocimos, tarde, después de muchos errores y palabras mal dichas. Yo estaba ahí, aún intentando canalizar la poesía entre mis venas, cuando él llegó, a tambalear el orden que llevaba y mostrarme mundos que en cierta forma, desconocía.
Es que el era así, perfecto en sus imperfecciones. Traía consigo historias que se le caían de las pestañas y de las pecas. Historias de un norte ventoso y arenoso. Historias lindas, y otras no tanto, algo sucias y llenas de cicatrices y lágrimas. Historias que lo habían convertido en el hombre al que a mi tanto me gustaba mirar a los ojos.
Así era él, único en su especie. Un punky que decidió dejar de ser punky y que creció de un día para otro, sin siquiera darse cuenta. Por que el suelo le hería las manos y él había comprendido que la fortaleza la llevaba dentro, entre las arterias.
Y así era él, un guerrero capaz de batirse contra el viento con tal de salir adelante. Era fuerte, muy fuerte, y con sus manos podía escalar hasta las estrellas. Era un ex punky, rebelde, con un halo locura recorriéndole el cerebro, y con peces bordeando su imaginación.
Pero a su vez, era un cachorro, un perro, fiel, amistoso, confiable. Cuidaba su casa con garras y dientes, y a su familia jugándose la vida entera.
Y así fue como lo conocí yo.
Luchando por sus ideales, creyendo que las cosas podían ser mejor, con ese toque de rebeldía que se le caía desde los poros, y con un tinte rojo que lo cubría más allá de las venas. Sí, así lo conocí yo, un artista, de esos que tanto me gustaban, pero un poco mejor. Un artista de los de verdad. De aquellos que luchan por lo que tanto quieren, que pueden hacer cantar a sus musas como si la guitarra tuviese vida propia, pero mejor que eso, un artista con sueños. Sueños de cristal que no podían romperse, ni siquiera con una tormenta de hielo.
y yo lo reconocí, y ni siquiera lo estaba esperando. Atormentada por mis propios recuerdos, vivía encerrada entre películas malas y dudas. Muchas dudas. Y él llegó. Un día, una peña, una rifa, un karaoke mirando las estrellas. Y de ahí, todo aquello que había estado patas pa arriba' comenzó a ponerse sobre sus pies.
ÉL Y YO. durmiendo hasta tarde, cantando, riendo, jugando. En una felicidad efímera, como la de las aves, que emigra cada año cuando el frío cubre los huesos. Y nos RECONOCIMOS, pero no nos dimos cuenta.
Yo, aún con mis dudas, y él, con sus miedos. Yo, con mi pasado pisando mis huellas, y él, intentando cubrir sus ojos, para evitar que mis flechas le llegasen a las corneas y le matasen los sueños. Y ese fue el problema. Nos reconocimos y no nos dimos cuenta...
Y él, tan perfecto como era, creyó que no lo era. y yo, en mi pequeño palacio de marfil, seguía insistiendo, con mis locuras, y mis sentimientos inestables...
Sin embargo, nos reconocimos, y eso era lo que importaba. Que al menos, podíamos abrir los ojos. Que el era perfecto, para mí, para mis sueños, y que yo quería ser perfecta, para él y sus sueños.
Y con su fortaleza me hiso entender, no debía ser perfecta, debía ser yo, mejor, crecer, salir adelante, tomar mis armas, y luchar, como él lo hacía, con esas bestias que se interponían en mi camino. Y luché, y quería seguir luchando, por mi, por mis sueños, y por él.. por que en el fondo, Sí, nos reconocimos, y no fue tarde, fue justo cuando lo necesitabamos, y ahora, yo, estaba segura... seguiríamos reconociendonos, tarde o temprano, por que yo le había hecho una promesa, y por que el me había dicho. Juntos, hasta viejitos, con un chancho, y mil nietos, escuchando nuestras historias, y preguntándonos... ¿cómo fue que se REconocieron?
5 cositas lindas:
Esa foto la tomé yo maldita dame algún credito si = es linda.
Me gustó la hitoria es como el cuento ruso de viejecitos eso me recordó.
Nos vemos por ahí ingrata
Que bonita historia. Y que genial cuando conoces a alguien y sientes que lo conoces de antes. O lo reconoces jeje.
Saludos Loony!
:)
Qué historia más linda (L)
Realmente hiciste un retrato muy lindo de Nicolás. Como que lo recordé en mi mente y lo empecé a ver a partir de tus palabras. ^^
Sólo alguien enamorado podría describir a alguien así :P
El amor...
No se me ocurre que decir...
Emm, felicidades!
jejejeje
creo q las palabras sobran cuando se habla de los sentimientos.
un abrazo, y exito con tu punkie norteño, por como hablas de el, ha de ser una gran persona... Y por lo q se de ti (por lo q escribes) no pienso menos de ti... Asi q han de ser una hermosa pareja.
Nos leemos!
Qué lindo que todo haya sucedido así, que haya sido todo espontáneo y en medio de la nada. Que volver a soportar gramática no haya sido en vano :)
Me alegro mucho de ese encuentro y, como tú me decías a mí también en mi blog, que esa felicidad dure mucho, demasiado, para verte siempre feliz y sonriente, con esa alegría que todos nos merecemos en compañía de alguien que nos merezca y que nosotros merezcamos.
Un abrazo desde Albacete, capital de Castilla La Mancha, tierra del Quijote. Todo eso, para decir España jaja.
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